4 may. 2014

Gracias mamá, gracias abuela

¿Cuántos muros he construido a base de tus abrazos mamá?
¿Cuántas veces he llorado por ti?
¿Cuántas veces he gritado lo que tú debías?
¿Cuántas veces han sido esas veces las que me han hecho llorar? A mi, que parezco de piedra.
¿Cuántas veces he añorado?

Querida mamá, ¿Qué sería a día de hoy sin ti? ¿Qué ocurriría si hoy te vas para siempre? Me lo das todo cuando no hay nada e incluso cuando no puedes darme nada lo transformas todo en cariño y sonrisas, lo transformas todo en amor. Cada día me veo reflejado en tus ojos cansados y me pregunto: ¿Estará orgullosa de mi? ¿Estará orgullosa de nosotros? ¿Se sentirá feliz con lo que le ha tocado? Y desde aquí yo quiero susurrarte que para mi eres un factor necesario sin el cual no puedo vivir, si tú te tropiezas y caes, yo caeré contigo, tarde o temprano. Si tú gritas yo grito contigo y si tú celebras yo te acompañaré en la celebración de la vida.
Aunque a veces la monotonía u otros problemas te intenten ahogar tu sigues luchando, aunque a veces no sea el mejor hijo y no seamos la mejor familia intentamos darnos de sí, darlo todo de nosotros aunque a veces, parezca mentira. Está escrita en tu cara lo mucho que trabajas, lo mucho que te entregas a la gente, y eso, aunque tú no lo creas: se ve, se siente.
Aunque no pueda darte lo más caro, ni lo más barato ahora, te hago saber que mi alma es tuya, que mis sueños son tuyos y que mi energía es tuya también. Que cuando tú no sientas, yo te haré ver mundo, yo te haré sentir, con besos y con abrazos.
Como un yunque te defines, como un yunque te defino. Fuerte y constante, nerviosa y humilde, correcta, educada, sensible, simplemente sensible.
Todos saben, mamá, lo grande que eres y lo colosal que son tus actos, la gracia con la que caminas y el amor que le pones a la vida y a las cosas, todos saben quien eres y que eres estupenda e increíble. Como una rosa, bella, pero con sus espinas también.

Gracias mamá, por ser simplemente tú, por hacer de mi vida un regalo, por tus comidas y tu gazpacho, por todos esos pequeños detalles que hacen grande mi entorno, quiero que sepas que hasta el final te agradeceré LO que eres y LO que me aportas, tú me reconfortas y me haces sanar.

Querida abuela... He estado esperando una señal tuya desde hace varios años, desde que te has ido mi vida ha tomado otro camino, perdón por no decirte esos ''te quiero'' a menudo, perdón por irte a ver tan poco, aunque cuando lo hacía, lo hacía con ilusión. No sabes como han cambiado nuestras vidas desde que tú te has ido, bueno, yo creo que lo puedes sentir, yo también me siento abrazado y rodeado de ti cuando me duele todo, hasta el vivir. Tú eres agua pura y el recuerdo fugaz de tu existencia está guardado bajo llave en mi corazón y nunca se irá, prometido. Aunque espere una señal tuya, te he visto en las estrellas, te he visto en los ojos de mi familia, cuidada y educada con el mayor cariño, todos saben que fuiste una persona grandiosa y radiante, mucho más que el Sol e incluso las estrellas fugaces te hacen honor cada noche.

Gracias abuela, gracias a ti tengo a la mejor madre que se podría pedir, gracias a tus abrazos preguntando quien era, yo quería vivir más a tu lado y ahora es imposible, pero tu ausencia me hace mucho más fuerte, tu ausencia siempre me hace recordar que debo vivir los segundos: los segundos son oro.

Gracias a las dos, a mi madre Josefa, por servirme de camino y a mi abuela Isidora, o como la llamabamos: Nana, por servirme de lucero cuando todo se oscurece y cuando el propio camino no continua. Os quiero con todo lo que tengo y lo que soy.


Posdata: Dedicado a todas esas grandes madres que con ilusión nos dan lo mejor... 

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