10 abr. 2014

Reflexión X: Laberinto

Laberinto Vital
Reflexionemos sobre como la vida puede parecerse a un laberinto, con sus perdiciones o con sus luces dispersas y alejadas, con como buscamos la solución/salida a locomociones, con su oscuridad fuerte y abismal en sus largos callejones, con nuestro miedo por las grandes y pequeñas emociones.
Podríamos denotar los callejones y caminos como ''días'' y es cierto que cada día que nace es un día a estrenar, por lo tanto cada día es un callejón nuevo en el que no sabemos hacia donde vamos ni que nos deparará.
En nuestro laberinto vital hay miles de posibilidades y hay ocasiones en las que para poder viajar por esos caminos necesitamos un pequeño empujón, pero el laberinto que hay dentro de nosotros mismos no necesita empujones, hay dos interceptores que siempre reñirán: el corazón y la mente. Estos dos nos proporcionan diferentes eleciones y/o direcciones que debemos tomar: una será correcta y otra incorrecta, tomemos la que tomemos no hay que temer. El miedo es un monstruo, siempre lo será, nos pone un freno y nos congela, no se necesita poder.
En nuestro laberinto vital hay miles de posibilidades y si nos equivocamos o nos hundimos podremos retroceder, aprender a no buscar la misma dirección o caer en el mismo error.
Los callejones se apagan o se iluminan, son irradiados por la luz solar y son mimados por la luz de la Luna en la noche, podremos buscar otro camino. No existe la suerte, pero si existe la lógica. Lánzate en tu laberinto, ruge, comete el error de perderte, eso te dará la pista para salir libre de él, desatarte pero recuerda que cada día te introduces en un laberinto.

¿Estas perdido en tu laberinto? ¿Vas por el camino correcto? ¡Camina y no permitas que la mierda se convierta en rutina!



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