1 mar. 2015

Reflexión XIX: Principitos sin coraza


Desde que nacemos nos enseñan a saber estar, nos enseñan a ser, pero no a saber ser. Es imprescindible construir una base de formación y valores humildes y correctos. Hay que dar rienda suelta a la mente joven, no hay que educar a los hijos para que sean principitos o princesitas, hay que dejarles escoger lo que ellos quieren ser. Hay que educar para saber tolerar, para saber entender, para no embotellar la libertad. Así poco a poco cada uno obtiene una serie de gustos, ideales, una personalidad única que les hará actuar de una forma determinada y les dará un papel en esta vida. Les hará sufrir y llorar y les hará jugar estos niveles naturales que comienzan desde que dan sus primeros gateos.

Por eso hay que regalarles el don de la verdad, ya que serán criticados y ellos mismos deben construir una coraza, ser príncipe o ser princesa no aporta una coraza, aporta inseguridad, falsa felicidad, caprichos temporales, temperamentalidad, prejuicios también. No hay que educarles para ganar sino para saber ganar, no hay que educarles para competir y devorar sino para saber competir con humildad y ganas de luchar. Todo esto no lo aporta la exterioridad y la materialidad, todo esto no lo aporta la presión que ejercen esos medios de comunicación con tanta moda y tanto personal delgado. No baséis a vuestros hijos en ropa bonita e increíbles resultados académicos, se aprende en la calle, se aprende en sociedad, un boletín de notas solo aporta números y aptitudes pero realmente no muestra lo que vale el alma de cada uno.

Lo exterior no aporta felicidad, quizás formando corazas los tiempos sean mejores

2 comentarios:

  1. Muy bonitas palabras pero dificiles de cumplirlas todas y de llevarlas a cabo. Hay veces que la coraza hace falta aunque uno no quiera, puede servir de mucho. Suerte y un beso.

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    1. ¡Siempre es bueno verte por aquí Vicensi! Un saludo

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